Tengo el gran privilegio de poder trabajar en uno de los rincones más encantadores de Ourense, la calle San Miguel. Me resulta difícil imaginar este lugar sin el bullicio de los bares, cafeterías y restaurantes; sin la presencia de quienes, por viaje turístico o de negocios, entran en nuestros locales dispuestos a disfrutar, por primera vez, de la cocina gallega. Cuando esto ocurre, la reacción del comensal es, salvo expresiones muy contadas, siempre la misma: De satisfacción y sorpresa. Satisfacción porque lo que se encuentra el cliente en el plato responde a las expectativas "de lo que habían contado" de nuestra gastronomía. Y de sorpresa, porque, junto a los platos más tradicionales y conocidos fuera de nuestras fronteras, el visitante se encuentra con unas preparaciones innovadoras, excelentemente presentadas, y con una oferta mucho más variada de lo que esperaba.

Insisto en esta idea porque creo que es necesario hacer una llamada a todos los ourensanos para que sean conscientes del carácter único de nuestra cocina. En muchas ocasiones recibo a clientes que me preguntan cómo pueden adquirir más conocimientos de gastronomía ourenasana. Mi respuesta nunca varía: La lectura de libros sobre el tema, excelente idea. La búsqueda de restaurantes y casas de comidas, mejor aún. Pero creo que la mejor forma de acercarse a nuestra cocina son las fiestas gastronómicas que, como todos sabemos, se multiplican por toda Galicia. Pasado el verano, aún tenemos por delante un buen número de citas que, les sugiero no perderse.

Sanmiguel forma parte del grupo de los "Amigo de la Cocina Gallega". El nombre "Sanmiguel" está unido al acontecer turístico de Orense; o lo que es lo mismo, es una atracción más en esta provincia en donde el que se precie, el que sepa valorar las cosas buenas que nos ofrece la vida, tiene que girarle una visita al restaurante que lleva ese nombre.

Sanmiguel, El arte de la Cocina Gallega